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El garbanzo Pedrosillano
Se trata de una variedad próxima al Castellano pero de inferior tamaño, unas 371 semillas por cada 100 gramos. La forma del grano es más redonda, casi esférica, con tegumento liso y línea de separación de los cotiledones bien marcada. El pico es pequeño y agudo. Su color característico es el naranja-amarillento, color heredado del tipo de tierra donde se cultiva.
Las particularidades de este garbanzo son, su pequeño tamaño, la finura de su piel y albumen pero, sobre todo su sabor, que le que da un gusto especial con respecto a las demás variedades.
HISTORIA
Las referencias históricas encontradas hasta la fecha se limitan a las aportaciones de las personas mayores a través de los recuerdos de su infancia y antepasados sobre el cultivo de este garbanzo. Según estas referencias parece ser que el nombre de "pedrosillano" ha sido utilizado por otras regiones para nombrar el garbanzo de pequeño tamaño, y proviene del municipio armuñés del mismo nombre: Pedrosillo el Ralo, origen de su producción. También los mayores dicen que cualquier garbanzo de otro tipo que se siembre en esta zona, se convierte en pedrosillano en cuanto a su disminución de tamaño y cualidades gustativas. Esto corrobora junto a lo anterior el origen del peculiar garbanzo pedrosillano.
Los garbanzos tienen un buen desarrollo en la comarca de Talavera de la Reina desde el S.XVIII, cuando se incorporan a la gama de cultivos (en rotación con el cereal) con el objeto de poner en explotación la hoja de barbecho. En definitiva, su desarrollo tradicional se explica porque, a falta de abonos minerales, permite acortar el ciclo de rotación (medio barbecho).
También es indiscutible su papel
en la dieta, pues eran el componente esencial de las comidas del mediodía y de
la noche, sobre todo para los segadores y en las grandes fincas de muchos
serviciales. En la actualidad, se extiende por la mayor parte de los municipios
de la provincia, destacando su especialidad en los cultivos de Los Cerralbos.
PRODUCCIÓN
Tradicionalmente, era la leguminosa que mayores cuidados recibía, reservándose a ella las mejores parcelas. Desde noviembre a enero, terminada la sementera de los cereales, se preparaba la tierra haciendo pasar por ella durante seis días dos parejas de bueyes con máquina (arado brabán) o vertedera de dos manillas, pues la raíz del garbanzo es más profunda y así lo requiere. Después, tras la siembra (de enero a marzo) era necesario abrir y tapar el cerro, y pasar rastra y escardar a su debido tiempo. La recolección (finales de julio) era manual, y en ella participaban cuadrillas de temporeros. En la era se trillaba y limpiaba, destinándose al consumo de la familia y a la venta.
En
la actualidad, las prácticas de cultivo son similares a las que se utilizan para
otras variedades de garbanzos. El alza es profunda y posteriormente se dan
labores de grada para dejar la tierra lista para la siembra. Esta es primaveral
y se realiza con la misma sembradora que para el cereal, si bien modificada para
adecuar el marco. Durante la evolución del cultivo debe mantenerse el terreno
limpio de malas hierbas, para lo que se dan diferentes tratamientos. Asimismo,
se presta especial atención a la posible aparición de la rabia (enfermedad
criptogámica), especialmente en situaciones de elevada humedad y color intenso.
La recolección se realiza a finales de julio o primeros de agosto. El grano
limpio se almacena sin tratamientos especiales, salvo que se conserve de una
campaña para otra. No se comercializa con ningún distintivo de calidad pero aún
así, es un producto con una excelente catalogación.
LA VISTA ENGAÑA
La confusión más común en el consumidor viene dada por la competencia que le hacen otras variedades, nacionales o importadas, de "mejor presencia" a la vista debido a su mayor tamaño. Y es que, el tamaño es uno de los mayores inconvenientes de cara a su comercialización, pues es considerado por muchos compradores como un 'subproducto", es decir, como unidades de menor calibre resultantes de la selección de los más gruesos. Nada más lejos de la realidad, ya que su sabor y ternura supera con creces los de cualquiera de sus variedades hermanas.